Tareas para escritores

This post is also available in: Inglés

La máquina de escribir Underwood vintage de Isabel. Isabel dice que con esta escribió

La máquina de escribir Underwood vintage de Isabel. Isabel dice que con esta escribió «La casa de los espíritus», pero yo, ¡no le creo!

Solo por diversión, le pedí a Isabel que haga de profesora y proponga una tarea que le daría a un aspirante a escritor. A modo de ejemplo, le conté que, una vez, mientras realizábamos un trabajo con Lori (la nuera de Isabel) sobre un libro de la fotógrafa Ruth Bernhard, nos encantó ver una lista de tareas que Ruth le daría a sus alumnos. Una, por ejemplo, fue fotografiar una camisa blanca contra una pared blanca.

Esto es lo que Isabel me dijo sobre sus días como profesora:

Ya no doy más clases, pero una vez dicté un par de cursos de escritura creativa. Normalmente, en una clase de escritura, no todos tienen el mismo conocimiento de la lengua, ni tampoco el mismo nivel de creatividad o disciplina, por eso, los resultados de los trabajos son muy dispares. Además, en una clase de una hora, no se puede hacer demasiado. Como tengo formación de periodista, quería que los estudiantes escribieran bajo presión. Mi trabajo se llevaba a cabo en una enorme sala de redacción llena de gente, máquinas de escribir manuales y RUIDO: teléfonos sonando, personas caminando y mucha, mucha presión, plazos ajustados… había que desconectarse completamente de todos. La verdad es que tener un plazo de tiempo realmente ayuda. Y, si bien, yo empiezo todos mis libros el 8 de enero, también me impongo plazos mientras los escribo. Eso también me ayuda mucho.

A mis alumnos les daría distintas tareas. Por ejemplo, tendrían que elegir una frase de cualquier libro, (hay que abrir el libro en cualquier parte y escoger sólo una frase, sin leer la historia), y luego deberían crear una historia acerca de esa línea, podría ser de cinco páginas, o incluso a veces se las haría escribir durante la clase, para que tengan más presión. A todos les asusta mucho el bloqueo del escritor porque no les surge ninguna idea. Bien, ¿cómo se obtiene una idea? Forzándose a pensar algo que no es común. Eso sería una cosa, una idea. También podría pedirles: escriban una escena violenta. Cuando hacía eso, los hombres de la clase, casi siempre, escribían sobre una pelea o algo que ocurría en un bar. Las mujeres, invariablemente, hablaban sobre un ataque, aún si nunca les había sucedido a ellas. Esa era la situación más violenta que se podían imaginar.

Una vez leí una pieza extraordinaria escrita por una mujer que, durante 12 años, había sido una monja católica. Su historia trataba sobre el momento en que se reunían a cenar en un enorme comedor. Comían en silencio, pero cada noche, una de ellas debía leer un fragmento del Evangelio. Según este relato, una vez, una joven monja se olvidó de llevar el Evangelio a la mesa. Cuando llegó el momento en que debía leer, se dejó caer de rodillas y dijo: «Perdónenme, por favor, olvidé traer el Evangelio». La Madre Superiora le respondió: «No somos nosotras quienes debemos perdonar, solo Dios puede hacerlo. Pero no podemos comer sin escuchar la palabra del Señor, por lo tanto, no habrá cena esta noche, nadie podrá comer». La monjita se desplomó en su desesperación y cayó al suelo llorando, con los brazos extendidos. La tensión, la violencia de esa escena fue increíble, y no hubo ni golpes ni gritos, solo presión mental, durísimo.

También les he pedido a los estudiantes escenas de amor o que escriban sobre alguien mirando a una escena de amor. En este caso, se produce un giro que crea el tono de la historia.

IsEliz

Cuando las personas me piden que escriba sus historias o que las guíe, cosa que no puedo hacer, siempre les cuento algo que me resultó útil a mí y también una cosa que le escuché decir a Elizabeth Gilbert, autora de «Comer, Rezar, Amar». Yo digo que escribir es como entrenarse para un deporte. Si deseas formar parte del equipo, debes entrenar, entrenar y entrenar, y por más que nadie lo vea, el músculo se comienza a formar. Lo mismo sucede con la escritura. Escribes, escribes y escribes, cada cosa que ves, la escribes. Y a veces, resulta muy útil escribir ‘A’ alguien; yo le escribo a mi madre todos los días. Pasas todo el tiempo pensando y entrenando y escribes miles de páginas antes de tener una que merezca la pena ser leída.

Cuando le hicieron la misma pregunta a Elizabeth Gilbert, ella respondió: «No esperen que lo que escriban les sirva para ganar dinero o adquirir fama, deben escribir porque aman el proceso. El resultado no tiene importancia, lo importante es que amen verdaderamente el proceso». Y, para mí, esto es así, ya que cada palabra que no escribes, es un peso que cargas.

PD: Aquí tienen un enlace a la charla que Isabel dio junto a Elizabeth Gilbert el año pasado en el Centro Cultural 92t Y de Nueva York. Es muy divertido verlas a las dos juntas, interactúan maravillosamente.

Powered by WordPress. Designed by WooThemes