Bueno…¡así es la vida!

This post is also available in: Inglés

La mamá de Isabel acaba de regresar a Chile luego de pasar un largo tiempo en la Casa de los Espíritus de California. Y ya la estoy echando de menos. Es una gran dama con mucha energía y resulta casi imposible seguirle el ritmo.  Si Isabel se parece a una Comadreja con cafeína, Panchita (no la llamen Panchetta porque se vuelve loca) es una ardilla hiperactiva.  Tiene más energía que Isabel, aún en el campo de la narrativa. (Cualquiera se da cuenta inmediatamente de que Isabel ha adquirido su habilidad para la narración a través de acondicionamiento genético por ósmosis, un término científico que se me acaba de ocurrir). Panchita es capaz de tejer una historia que los dejará con la boca abierta y preguntándose de dónde salieron todas esas personas. Honestamente, a veces me pregunto si Isabel y ella no inventan cosas, aunque sé que no es así.

IzPanLorBlog

Lori tomando fotos a Panchita e Isabel a principios de julio de 2013.

 

Esta es la historia que Panchita me contó cuando estuvo aquí:

Cuando Panchita era muy joven, su marido la abandonó dejándola con sus tres hijos, dos pequeños y un bebé. No tuvo otra opción que regresar a la casa de su padre que la ayudó a anular el desastroso matrimonio (los niños nunca volvieron a ver a su padre). En ese momento, Panchita se dio cuenta de que necesitaba encontrar la manera de mantener a su familia. Entonces abrió la primera boutique de modas en Santiago, contratando a excelentes costureras para satisfacer los caprichos de sus clientes de clase alta y utilizando su belleza y encanto para introducir clandestinamente finas telas de Europa. Cuando debía pagar impuestos, invitaba al recaudador fiscal a una comida muy fina con ostras y vino blanco helado, esto generalmente ablandaba el corazón del hombre que pasaba por alto al menos una parte del éxito de la tienda. ¿Qué significa un pequeño soborno en un mundo devastado?

Al poco tiempo Panchita se enamoró de Ramón, un hombre casado con cuatro hijos. En el Chile católico de la época (y, en realidad, hasta hace muy poco) el divorcio no era permitido, solo se podía obtener una anulación si las dos partes estaban de acuerdo. Como la esposa de Ramón se negó a concederle este pedido de anulación, él la dejó, pero sin abandonar jamás sus obligaciones para con ella y los niños. Durante los sesenta años siguientes Panchita y Ramón vivieron juntos sin poder casarse.

En el año 2000 Panchita vino a California a visitar a Isabel, como lo hace todos los años, por más que el viaje es matador, tarda casi 22 horas desde que sale de su casa hasta que llega a casa de Isabel. Un día, cuando iban en el auto, Panchita hizo un comentario lamentándose de ser todavía la amante de Ramón y no su esposa. «¿Cuál es tu problema, mamá?», preguntó Isabel. «¿Quieres el vestido blanco?» La respuesta de Panchita fue inmediata. «¡Sí!» exclamó. «¡Eso es lo que quiero!». Isabel cambió de rumbo y llevó a su madre, que en ese entonces tenía 80 años, a la tienda de Jessica McClintock en San Francisco. Entró con ella a la tienda y le dijo a la primera empleada que encontró: «Vístanla de novia». Todo el mundo en la tienda se congregó para conseguirle a Panchita un hermoso vestido con encaje, perlas y velo nupcial. Llamaron a Willie y encargaron flores y una cámara. ¿No es una novia espectacular?

PanchitaBlog

Panchita en su última visita mostrando su foto de «bodas».

En el año 2010 falleció la ex esposa de Ramón que tenía 94 años y a las pocas horas Ramón le pidió a Panchita que se casara con él. Su primera respuesta fue indiferencia (o al menos eso le hizo creer). «Tendría que pensarlo…». Pero, por supuesto, aceptó y se casaron en una ceremonia privada. En el mes de diciembre, cuando Panchita cumplió 90 años, la familia y amigos se reunieron para agasajar a esta pareja extraordinaria. (Según Isabel, lo más sorprendente es que llegaron hasta aquí sin terapia).

Resumiendo su historia, que nos deja llenos de asombro, risas y lágrimas, Panchita inclinó su cabeza, se encogió de hombros y dijo: «Bueno…¡así es la vida!».

Powered by WordPress. Designed by WooThemes