El Huevito

Isabel me contó esta historia un montón de veces. Por supuesto, yo le agregué algunos detalles que se me aparecieron en la mente: Isabel balanceándose por Santiago en el pequeño auto colgado de un cable de una grúa y pintándose los labios en el retorcido espejo retrovisor pero con una calma absoluta y bella como siempre.

Esta es la historia tal como ella la cuenta:

Tengo que admitir que soy una pésima conductora. Me llevó mucho tiempo obtener la licencia. Me la dieron de casualidad en Chile porque el pobre hombre que debía tomarme el examen no quería subir al auto conmigo, estaba aterrado.

En el Chile de los años 60, era muy, muy difícil llegar a tener un auto. Los autos eran muy caros y muchos simplemente no tenían. Mi primer auto fue un Fiat Topolino. Era muy pequeño y muy viejo. Mi segundo auto también era muy pequeño; tenía tres ruedas y la puerta se abría por el frente. Para entrar, había que hacerlo desde la parte frontal, lo que resultaba una odisea cuando estacionaba muy cerca del auto de adelante porque no se podía entrar ni salir. A este auto lo llamábamos ‘el huevito’.

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Hasta ahora he tenido unos 30 choques pequeños y otros pocos que resultaron más serios. Uno de los más graves fue con el huevito. Había parado justo detrás de un camión militar, y como, obviamente, mi auto no tenía cambios automáticos, cuando me di vuelta y levanté el pie del freno, el huevito rodó lentamente debajo del camión. Cuando me di cuenta quedé paralizada. La gente gritaba pero, afortunadamente el conductor del camión se dio cuenta de lo que estaba pasando, sino me hubiese llevado arrastrando por la ciudad. De inmediato se bajaron los soldados y trataron de sacarme de abajo del enorme camión. Después de unos momentos lo consiguieron, pero la parte frontal del auto estaba destrozada y yo atrapada en el interior. Me remolcaron hasta un taller con el auto colgando de un cable conmigo adentro. Tuve que llamar a mi marido y decirle que había tenido un “pequeño incidente”. El auto estaba totalmente destruido.

En realidad el auto era tan pequeño que parecía un scooter con caparazón. Si lo chocaba, podría arreglarle la abolladura con un secador de pelos. La caparazón era de un tipo de plástico tan blando que una abolladura podría levantarse con un poco de aire caliente. Bueno, pero no la vez del camión.

Lo bueno es que nunca tuve un accidente acá en Estados Unidos. El tráfico es muy organizado y las personas permanecen en sus carriles, eso ayuda mucho. Además, ya soy mayor, conduzco mejor y tengo un auto más seguro. Mucho más seguro.

Isabel

Hay que destacar que Isabel conduce un Lexus híbrido muy parecido a mi Prius híbrido. El día que la grabé contándome esta historia, la había visto antes en el carril de al lado mientras yo iba a trabajar. La pude observar claramente al volante: las perras danzando en el asiento delantero, Isabel sosteniendo una taza de café y, a su favor, sin celular a la vista. Hace poco le compré una red de seguridad para que las perras se mantengan en el asiento de atrás, pero según ella, no funciona. Dulcinea, el bicho impresentable de Isabel, la utiliza como hamaca, balanceándose cómodamente mientras la conducen por la ciudad.

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Consejos de una viajera

 

Isabel llegando a Madrid en una gira de presentación de libros reciente con la valija de mano y una sonrisa.

Isabel llegando a Madrid en una gira de presentación de libros reciente con la valija de mano y una sonrisa. Seguro, esa valija se ve grande PERO tienen que entender, Isabel es diminuta.

Siempre me pregunto cómo viaja por el mundo Isabel, al parecer sin esfuerzo alguno. Por ejemplo, una vez tuve que cuidar los perros de Isabel cuando ella fue a Chile. Mi objetivo era estar fuera de vista antes de que llegase a casa. Acababa de llevar a los perros a dar una vuelta y había hojas en mi cabello y mi ropa estaba cubierta de huellas de patas; estaba completamente desarreglada e Isabel, como saben, nunca está desarreglada. No quería que me viese, así que mi objetivo era irme antes de que ella regresase. Por supuesto, llegó a casa justo cuando me estaba yendo. Pero después de un largo vuelo, Isabel debería haber estado desarreglada también, ¿no? Hmm…no. Llegó directo del aeropuerto y se veía renovada; de hecho, se veía asombrosa, con el maquillaje perfecto y la ropa mágicamente sin arrugas. Hasta se veía bien descansada. Yo estaba anonadada.

¿Cómo puede alguien verse tan bien después de un viaje largo? Especialmente considerando lo poco que Isabel lleva consigo cuando viaja. No bromeo. ¡Su valija de viaje es prácticamente del tamaño de mi cartera! Le pedí consejos sobre viajes y esto es lo que tuvo para decir:

Viajo mucho. Mayormente por trabajo. Los peores viajes son las giras de promoción de libros, porque entonces estás en 14 ciudades en 17 días y hay diferentes climas y diferentes públicos y diferentes horas del día y es simplemente muy difícil. Lo bueno de estas giras de libros es que puedes repetir la misma ropa. Cada día es un público diferente, lo cual es una ventaja. Siempre viajo con una pequeña maleta con rueditas, muy pequeña, porque soy chica y me cuesta levantar la maleta al compartimiento de equipaje y me da vergüenza pedir ayuda, así que tiene que ser algo que yo pueda levantar fácilmente. Tengo preparado (y está siempre listo) un portacosmésticos con el maquillaje, cremas y jabones en envases pequeños, muy livianos y flexibles, para que lo pueda apretujar entre las cosas. Luego, enrollo todo, lo que mantiene la ropa lisa, sin arrugas. Elijo un color, generalmente negro, porque llevaré sólo un par de zapatos decentes extra. Y una cartera, un monedero. También llevo una carterita bordada, una que me hizo mi amiga Pía, donde llevo el pasaporte y el dinero y anteojos y cosas esenciales, y siempre la tengo conmigo. Toda la ropa, como dije, es de un sólo color y es de seda, para que siempre esté en capas. La mayor parte del tiempo estoy en interiores, así que no tengo que preocuparme por empacar ropa de abrigo. Finalmente, ilumino un poco las cosas con toques de color, una selección de chales bonitos, livianos y brillantes, que puedo usar con el negro. Cuando viajo por placer, es un tema completamente diferente. Pero aún así llevo muy poca ropa. 

Algún día le voy a pedir a Isabel consejos sobre cómo vestirme para la vida cotidiana, porque estoy bastante segura de que estoy haciendo algo mal. Isabel siempre se ve perfectamente bien vestida. Y ahora que lo pienso, nunca la he visto con algo que no sea de seda. NUNCA con algo como una camiseta y jeans informales, o, el horror supremo, con pantalones de gimnasia. Hasta la he visto pasear a los perros vestida de pies a cabeza con ropa de Eileen Fisher y usando tacos que nunca deberían ser usados por una mujer (son demasiado altos), y anteojos Prada. (Para ser completamente justa, eso fue sólo una vez).

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Tareas para escritores

La máquina de escribir Underwood vintage de Isabel. Isabel dice que con esta escribió

La máquina de escribir Underwood vintage de Isabel. Isabel dice que con esta escribió “La casa de los espíritus”, pero yo, ¡no le creo!

Solo por diversión, le pedí a Isabel que haga de profesora y proponga una tarea que le daría a un aspirante a escritor. A modo de ejemplo, le conté que, una vez, mientras realizábamos un trabajo con Lori (la nuera de Isabel) sobre un libro de la fotógrafa Ruth Bernhard, nos encantó ver una lista de tareas que Ruth le daría a sus alumnos. Una, por ejemplo, fue fotografiar una camisa blanca contra una pared blanca.

Esto es lo que Isabel me dijo sobre sus días como profesora:

Ya no doy más clases, pero una vez dicté un par de cursos de escritura creativa. Normalmente, en una clase de escritura, no todos tienen el mismo conocimiento de la lengua, ni tampoco el mismo nivel de creatividad o disciplina, por eso, los resultados de los trabajos son muy dispares. Además, en una clase de una hora, no se puede hacer demasiado. Como tengo formación de periodista, quería que los estudiantes escribieran bajo presión. Mi trabajo se llevaba a cabo en una enorme sala de redacción llena de gente, máquinas de escribir manuales y RUIDO: teléfonos sonando, personas caminando y mucha, mucha presión, plazos ajustados… había que desconectarse completamente de todos. La verdad es que tener un plazo de tiempo realmente ayuda. Y, si bien, yo empiezo todos mis libros el 8 de enero, también me impongo plazos mientras los escribo. Eso también me ayuda mucho.

A mis alumnos les daría distintas tareas. Por ejemplo, tendrían que elegir una frase de cualquier libro, (hay que abrir el libro en cualquier parte y escoger sólo una frase, sin leer la historia), y luego deberían crear una historia acerca de esa línea, podría ser de cinco páginas, o incluso a veces se las haría escribir durante la clase, para que tengan más presión. A todos les asusta mucho el bloqueo del escritor porque no les surge ninguna idea. Bien, ¿cómo se obtiene una idea? Forzándose a pensar algo que no es común. Eso sería una cosa, una idea. También podría pedirles: escriban una escena violenta. Cuando hacía eso, los hombres de la clase, casi siempre, escribían sobre una pelea o algo que ocurría en un bar. Las mujeres, invariablemente, hablaban sobre un ataque, aún si nunca les había sucedido a ellas. Esa era la situación más violenta que se podían imaginar.

Una vez leí una pieza extraordinaria escrita por una mujer que, durante 12 años, había sido una monja católica. Su historia trataba sobre el momento en que se reunían a cenar en un enorme comedor. Comían en silencio, pero cada noche, una de ellas debía leer un fragmento del Evangelio. Según este relato, una vez, una joven monja se olvidó de llevar el Evangelio a la mesa. Cuando llegó el momento en que debía leer, se dejó caer de rodillas y dijo: “Perdónenme, por favor, olvidé traer el Evangelio”. La Madre Superiora le respondió: “No somos nosotras quienes debemos perdonar, solo Dios puede hacerlo. Pero no podemos comer sin escuchar la palabra del Señor, por lo tanto, no habrá cena esta noche, nadie podrá comer”. La monjita se desplomó en su desesperación y cayó al suelo llorando, con los brazos extendidos. La tensión, la violencia de esa escena fue increíble, y no hubo ni golpes ni gritos, solo presión mental, durísimo.

También les he pedido a los estudiantes escenas de amor o que escriban sobre alguien mirando a una escena de amor. En este caso, se produce un giro que crea el tono de la historia.

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Cuando las personas me piden que escriba sus historias o que las guíe, cosa que no puedo hacer, siempre les cuento algo que me resultó útil a mí y también una cosa que le escuché decir a Elizabeth Gilbert, autora de “Comer, Rezar, Amar”. Yo digo que escribir es como entrenarse para un deporte. Si deseas formar parte del equipo, debes entrenar, entrenar y entrenar, y por más que nadie lo vea, el músculo se comienza a formar. Lo mismo sucede con la escritura. Escribes, escribes y escribes, cada cosa que ves, la escribes. Y a veces, resulta muy útil escribir ‘A’ alguien; yo le escribo a mi madre todos los días. Pasas todo el tiempo pensando y entrenando y escribes miles de páginas antes de tener una que merezca la pena ser leída.

Cuando le hicieron la misma pregunta a Elizabeth Gilbert, ella respondió: “No esperen que lo que escriban les sirva para ganar dinero o adquirir fama, deben escribir porque aman el proceso. El resultado no tiene importancia, lo importante es que amen verdaderamente el proceso”. Y, para mí, esto es así, ya que cada palabra que no escribes, es un peso que cargas.

PD: Aquí tienen un enlace a la charla que Isabel dio junto a Elizabeth Gilbert el año pasado en el Centro Cultural 92t Y de Nueva York. Es muy divertido verlas a las dos juntas, interactúan maravillosamente.

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Un capricho de acero

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“Un capricho de acero”, así la describió su marido desde un comienzo. Olga Murray, a quien ya hemos mencionado alguna vez en este blog (aquí pueden encontrar una entrada anterior), es la fundadora de la Nepali Youth Foundation, (Fundación para la Juventud Nepalesa), que ofrece varios programas para salvar vidas para la maravillosa gente de Nepal. Estos programas comprenden ‘Rehabilitación nutricional’, ‘Indentured Daughters Program’ (Programa para las niñas que realizan trabajo esclavo) y el refugio ‘J&K House’. Hace poco, la organización estuvo brindando asistencia en el desastre producido por el devastador terremoto y las réplicas que azotaron a Nepal. Miren la entrevista a Olga realizada por la CNN sobre la situación en el lugar y su experiencia durante la primera ola de sismos.

La semana pasada celebramos los 90 años de Olga. Fue un privilegio sentarnos a la mesa con ella y escuchar historias de una larga vida de servicio a las personas de Nepal. Olga es una de nuestras heroínas en la Fundación Isabel Allende. Para ella, el trabajo que realiza hoy es su retiro “fracasado”. Después de haber trabajado durante 37 años como abogada en el equipo de los presidentes del Tribunal de Justicia de California, Phil Gibson y Stanley Mosk, y realizar trabajos para la Corte Suprema del estado, en el año 1984, Olga decidió retirarse y se embarcó en una aventura en Nepal. Esta aventura cambió su vida y marcó el comienzo de una historia de amor con el país y la gente de Nepal. Aquí pueden leer más sobre Olga, y si desean ayudar a los niños de Nepal, especialmente ahora, después del terremoto, miren este enlace a la Nepali Youth Foundation, la amada fundación de Olga, un grupo que, seguro, va a utilizar el dinero de la mejor manera.

¡Feliz cumpleaños, Olga!

Todo el grupo, Olga en el medio usando uno de sus regalos de cumpleaños: una camiseta

Todo el grupo, Olga en el medio usando uno de sus regalos de cumpleaños: una camiseta She Needed a Hero, So She Became One (Necesitaba una heroína, por eso se convirtió en una).

PD: La página de donaciones de la Nepali Youth Foundation te pide: Gasta un poco. Da mucho. Este fue el tema de una charla reciente de Isabel en Baltimore dirigida a la Asociación de Profesionales en Procuración de Fondos. Aquí pueden ver un clip de esa charla sobre Olga y la Nepali Youth Foundation.

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Mary Ellen

Isabel me pidió que publicase esto en el blog acerca de su amiga Mary Ellen Mark.

Lori Barra, Mary Ellen Mark, Isabel Allende e Ina Bernstein en Nueva York durante la Navidad 2014 © Nicole Frias

Lori Barra, Mary Ellen Mark, Isabel Allende e Ina Bernstein en Nueva York durante la Navidad 2014
© Nicole Frias

Hoy le dije adiós a una amiga querida y artista extraordinaria, la reconocida fotógrafa Mary Ellen Mark. En el poco tiempo que nos conocimos, llegué a quererla profundamente y ahora lamento no habérselo dicho nunca.

Mary Ellen era una fuerza, y yo admiraba cada aliento de esa energía fuerte, valiente y audaz que ella tenía. Exigía mucho de sus amigos y estudiantes, pero se exigía a sí misma mucho más. No esperaba menos que la perfección de su trabajo cada día. Y lo lograba.

Creía profundamente en la humanidad dentro de cada uno de nosotros y en el poder sanador del amor incondicional de los perros, grandes y pequeños. Que lástima no haber podido llevarle Dulce, mi perrita juguetona, para que la conociese en NY, se hubiesen adorado.

Ella observaba y escuchaba con todo su ser. A través de su trabajo, Mary Ellen Mark les enseñó a sus estudiantes y amigos a prestar atención al mundo con el corazón abierto. Le devolvía a cada persona que fotografiaba el don precioso de verse a sí misma con compasión. Las fotos que sacó de mi familia en diciembre se encuentran entre mis mayores tesoros. Ese día en el estudio no nos dimos cuenta, pero ella vio algo en cada uno de nosotros y en nuestra relación mutua que recién ahora se está aclarando para mí. Ella vio y tocó nuestras almas; y además nos hizo ver como estrellas de cine, no sé cómo logró ese milagro. Con suerte, en una década mis nietos apreciarán estas fotos como una parte importante de su herencia, algo que atesoren para siempre. Estoy segura de que recordarán esa sesión de fotos dominical con mucha gratitud. Y en unos veinte años, cuando Willie y yo ya no estemos en este mundo, mis descendientes verán las fotografías de Mary Ellen y pensarán que tuvieron abuelos muy interesantes.

Retrato familiar e Isabel Allende ©Mary Ellen Mark

Retrato familiar e Isabel Allende ©Mary Ellen Mark 2015

Con  frecuencia escucho a Lori, mi nuera, decir que Mary Ellen creyó en ella y que a través de sus generosas enseñanzas le devolvió su voz creativa. Para Lori, que concurría a los talleres de Mary Ellen cada año, ese ha sido uno de los más grandes obsequios de su vida.

Mary Ellen Mark vivió a pleno, con pasión y humor y gracia hasta su último día en la tierra. Nosotros, los privilegiados que llegamos a participar en su mundo único de imágenes e historias, la amaremos para siempre.

Isabel

MEMISABELINA

Mary Ellen, Isabel e Ina

LoriInaMEMJodi

Lori, Ina, Mary Ellen y Jodi

MEMINAISABEL

Ina, Isabel y Mary Ellen en Nueva York, octubre de 2012

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El Amante Japonés

IswithAmonte

Estamos muy entusiasmados con el lanzamiento del nuevo libro de Isabel, El Amante Japonés o The Japanese Lover que dentro de poco también será publicado en inglés.

Periodistas han estado viniendo de todas partes del mundo a entrevistar a Isabel. Hoy tuvimos a unos de Corea del Sur y otros de Italia, y la semana pasada vinieron de España y de Chile; y esto es sólo el comienzo! Por muy corto que sea, resulta muy divertido conocer a gente de todas partes del planeta.

Acabo de tomar esta foto con Isabel abrazando su libro nuevo. Plaza & Janés, su editor en España, diseñó una linda portada. Pueden ver más detalles aquí.

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Fotografiando el Yak

theShootBLOG

Hace poco Lori tenía que hacer una sesión de fotos para un artículo de la revista American Craft sobre la tienda Tail of the Yak (Cola del Yak), un pequeño comercio de Berkeley, mi segunda ciudad en California, que vende una ecléctica selección de joyas, papelería, jabones y más. El editor y el director de la revista le pidieron a Lori si, antes de la sesión, podía encargarse del peinado y maquillaje de las dueñas de la tienda, Lauren McIntosh y Alice Erb.

He aquí el problema: Lori no tiene mucha idea de maquillaje y menos de peinados (si bien saca unas fotos espectaculares) y así, el día antes de la sesión de fotos nos encontrábamos discutiendo la situación. Al escucharnos, Isabel se ofreció para hacer uso de sus habilidades y hacer el maquillaje para las fotos. ¿No es una dulzura?

Aquí hay un par de fotos que tomé ese día (con Lori incluida tomando sus fotos). En la foto de arriba pueden ver a Isabel con un reflector haciendo magia en el pequeño y churro espacio de la tienda.

MakeupBLOG

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Notas de Oaxaca

El blog de esta semana viene por cortesía de Lori que ha estado viajando mucho estos últimos tiempos, a veces con Isabel y otras veces sola y nos cuenta sobre su reciente visita a México, donde en los últimos años ha visitado y fotografiado a un grupo extraordinario de niños y las personas que los cuidan.

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Hace poco viajamos con Isabel a Baltimore, donde dio una charla para la Asociación de Profesionales en Procuración de Fondos (Association of Fundraising Professionals). Una parte del discurso que me conmovió muchísimo fue cuando mencionó la frase de Khalil Gibrain: “La generosidad es dar más de lo que puedes”. Estas palabras me encantan porque reflejan el mantra de muchas de las organizaciones a las que ayudamos en México.

Justo había regresado de un conmovedor viaje a Oaxaca, donde tuve la oportunidad de estudiar fotografía por quinto año consecutivo con mi mentora y heroína, Mary Ellen Mark. El primer año que asistí al taller de Ellen en Oaxaca, ella inmediatamente relacionó mi pasión por la fotografía con el trabajo que realizo en la Fundación ayudando a mujeres y niños y me asignó la tarea de fotografiar varias casas y centros infantiles en la zona. Desde ese momento me he dedicado a fotografiar a estos preciosos niños y todas estas organizaciones se han convertido en beneficiarias de la Fundación. Cada año, estas visitas me desgarran el corazón y renuevan mi fe en la humanidad.

Las organizaciones (que se mencionan abajo) se llaman “casas” en lugar de “orfanatos” porque todos los niños tienen al menos a uno de los padres. Por innumerables razones, entre las que podemos mencionar a una joven madre viviendo sin su familia, pobreza extrema, abusos en el hogar, enfermedades mentales y discapacidades físicas, los niños no tienen un lugar para vivir. Sus padres y otros miembros de la familia los visitan lo más seguido que pueden, en ciertos casos una vez al mes y en otros cada algunos años. Al principio, me resultaba imposible imaginarme esta situación, pero un día mientras visitaba una de las casas conocí a un hombre que había ido a visitar a su nieta. Había estado ahorrando durante todo un año para pagar el billete de autobús y hacer el viaje de tres días cruzando las montañas para poder verla. La escena de su despedida al final del día me dejó en un mar de lágrimas.

Otro día vi a una pequeñita de unos 18 meses que tenía una camiseta con la inscripción “Mommy’s Little Girl” (Chiquita de mamá). Teniendo en cuenta que esta frase estaba en inglés, que la camiseta no era verdaderamente de ella (toda la ropa es de uso común) y hacía meses que esta pequeña no veía a su mamá, la ironía de estas palabras no se me pasó por alto.

La mayoría de los niños que llegan a la Casa Hogar Hijos de la Luna, una de las casas que siempre visito y fotografío, al principio son “noctámbulos”, es decir, permanecen totalmente despiertos durante la noche y duermen durante el día ya que han adaptado su ritmo a los horarios nocturnos del trabajo de sus mamás. Además, muchos de ellos vienen con serios problemas de salud debido a la mala alimentación, trastornos nerviosos y otros tipos de traumas. También muchos tienen problemas de lenguaje, dificultades de aprendizaje y mal comportamiento. Pero todos mejoran de manera increíble gracias al amor y cariño que reciben en la Casa Hogar Hijos de la Luna. Las otras casas que visito tienen niños con menos problemas en lo referente a traumas y discapacidades, pero todos tienen la misma necesidad de amor, compasión, comprensión y de una buena comida cada día.

Estos niños y las mujeres que trabajan en las organizaciones que los alojan han bendecido mi vida de manera increíble. Yo creo que María Socorro Ramirez González (Casa Hogar Hijos de la Luna), Carol Marin (Casa Hogar Benito Juarez), la doctora Rosa Maria Gonzalez Ruiz (Centro de Apoyo Para La Integración del Niño Down, A.C.) y las hermanas del Albergue Infantil son los verdaderos héroes desconocidos de nuestro tiempo.

Casa Hogar Hijos de la Luna de Oaxaca, A. C.

Casa Hogar Benito Juarez A.C.  Facebook: www.facebook.com/CasaHogarBenitoJuarezAC

Albergue Infantil Josefino, A.C.

Centro de Apoyo Para La Integración del Niño Down, A.C.

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Gotas de rocío en las rosas

El otro día durante el almuerzo, (estábamos comiendo el exquisito queso Basket Ricotta de Bellwether Farms que se produce aquí), le pedí a Isabel que me haga una lista de sus cosas preferidas y me las largó tan rápido que apenas pude retenerlas. Aquí va:

•   Basket Ricotta de Bellwether (puede ser de leche de oveja o vaca, como prefieran)

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•   Mirar películas con mi marido (actualmente Willie) y mis perras (Olivia y Dulce)
•   Estar con mis seres más queridos
•   Conversaciones íntimas
•   Leer y escribir
•   Investigar
•   Hacer collares
•   Vino, queso, pan
•   Texturas, colores y ropa, ¡selectiva!
•   Coquetear
•   Que ciertos hombres me tengan en cuenta
•   Chocolate negro

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•   Algo que solo sucede en Español: conversaciones ocurrentes en las que puedo utilizar mis ‘expresiones coloquiales’
•   Maquillaje
•   Amigas: mi grupo de oración, Pia, las mujeres con las que trabajo
•   Bebés (¡pequeñitos!)

 

Gotas de rocío en las rosas y bigotes de gatitos
Brillantes ollas, mitones blancos
Cartas muy viejas con un lazo gris
Cosas tan bellas me gustan a mi
— De la canción “My Favorite Things,” La Novicia Rebelde (Latinoamérica) / Sonrisas y Lágrimas (España)
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Día agitado en San Francisco

Hace poco, Isabel, Lori y yo pasamos un día maravilloso en el Mission District de San Francisco donde fuimos a visitar algunas organizaciones sin fines de lucro.

Isabel con Carmen Ortiz, Doctora en Psicología, Fundadora y Directora Ejecutiva de Círculo de Vida, a la derecha

Isabel con Carmen Ortiz, Doctora en Psicología, Fundadora y Directora Ejecutiva de Círculo de Vida, a la derecha

Nuestra primera parada fue en Círculo de Vida, un centro de apoyo que acompaña a latinas con cáncer durante el tratamiento de esta enfermedad. La organización ofrece asistencia en la gestión de asuntos migratorios, problemas con el idioma, cuidados y orientación durante el tratamiento y después de la cirugía, acompaña en la organización para el cuidado de los niños y mucho más.

Este centro de ayuda fue amenazado recientemente con un posible desalojo para darle lugar a una empresa de tecnología en expansión, una situación bastante familiar este último tiempo en San Francisco. Pero la historia tuvo un final feliz: esta nueva empresa llamada DoubleDutch, se comprometió a permitir que Círculo permanezca en el edificio. Pueden leer sobre esto aquí.

Nuestra siguiente parada fue…(¡sí, fue una parada!) Gracias Madre, un restaurante Mexicano orgánico y vegano que se encuentra en Mission y 18th. ¿Qué puedo decir? Teníamos un poco de hambre. Cuando nos sentamos, el camarero nos anunció con mucho orgullo que el restaurante era “local, orgánico Y vegano”, un detalle que se me pasó por alto mencionar a Isabel. Pensé que me iba a matar. Lo vegano no es para nada, para nada, su estilo. Por suerte salí ilesa: la comida estuvo GENIAL, hasta Isabel tuvo que admitirlo. Si tienen la suerte de ir, prueben el chocolate caliente mexicano que se prepara con horchata (una bebida no láctea a base de arroz o nueces) en lugar de leche.

Isabel frente a The Women's Building (El edificio de las mujeres) SF, CA. © Lori Barra 2015

Isabel frente a The Women’s Building (El edificio de las mujeres) SF, CA. © Lori Barra 2015

Nuestra siguiente parada verdadera fue The Women’s Building (El edificio de las mujeres) en la calle 18, un centro comunitario sin fines de lucro dirigido por mujeres y destinado al arte y la educación. Está decorado con fabulosos murales tanto en el interior como el exterior. Miren el sitio web aquí. Allí visitamos a Mujeres Unidas y Activas que luchan por la justicia y derechos de los inmigrantes y echamos un vistazo a un montón de otras organizaciones con sede en el edificio que se dedican a ayudar a mujeres y niños de todo el Área de la Bahía de San Francisco.

Fue un día más que perfecto, conocimos a personas fabulosas que realizan un trabajo fabuloso Y disfrutamos de una comida deliciosa. ¿Qué más se puede pedir?

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